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Consejos para escribir una novela: Elimina escenas sobrantes.

Voy a remontarme a mi época universitaria, cuando estudiaba la asignatura de Guion Audiovisual, para explicaros uno de los recursos más útiles para saber si nuestra novela (u otro tipo de texto) va por el buen camino. Seré concisa y no usaré términos redundantes que confundan.

Supongo que al igual que yo muchos de vosotros habéis iniciado obras que no han llegado a ver la luz del sol. Es lo normal. Hay un momento de adrenalina que nos hace avanzar en nuestro trabajo y escribir varias páginas de las que nos sentiremos sumamente orgullosos durante un leve periodo de tiempo. Luego la motivación se nos va. Echamos un vistazo a lo que hemos escrito y tiramos la toalla al sentir que no nos convence para nada. Repito, es normal.

¿Qué es lo que hago yo en esta situación? Pues me hago una sola pregunta: ¿Qué escenas sobran?

Pongámonos en un contexto determinado, la elaboración de un guion cinematográfico. Hemos creado una historia de principio a fin, pero hay algo que no encaja, el guion es demasiado largo. No queremos crear la segunda parte de «Lo que el viento se llevó», nuestra historia es mucho más simple, por consiguiente, no necesita tantos minutos de metraje. Hay que recortar alguna escena. Para eso hay que tener clara cuál es la trama principal: su principio, nudo y desenlace. Las escenas que elimines no deben alterar estos puntos. Más sencillo aun, elimina esa parte: ¿La trama se ve afectada de algún modo? Si la respuesta es no, y la historia se desarrolla con normalidad hasta el final, es porque esa escena no aportaba absolutamente nada.

Esto se puede aplicar a cualquier género literario, a cualquier texto, trabajo o situación en general. Tomarnos unos segundos para ver qué sobra en nuestra vida es algo esencial para avanzar.

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Ser escritor: la importancia de narrar tus textos

Hoy haré honor al nombre de mi blog para compartir un truco con vosotros. No os voy a dar la clave del éxito como escritores, pero quizás os allane el camino en dicho proceso. Se trata simplemente de narrar lo que escribís, curioso ¿verdad?

Esta «técnica», por así decirlo, es una de miles que pueden resultaros útiles es este complejo mundo de las letras. No perdéis nada por intentarlo. En mi caso, empecé a usarlo con los ajustes de guion para series. En el mundo del doblaje la interpretación es el pilar fundamental del trabajo, a partir de ahí, el resto son matices que le vamos dando para optimizarlo. He narrado muchos audiolibros y sé cuándo un texto está bien creado porque tiene «verdad».

Puede que no tenga nada de sentido lo que os cuento, pero hacedme caso, coged un micrófono e interpretad el diálogo de cualquier obra de la literatura universal. Decidlo con la naturalidad más espontánea, cómo vosotros lo diríais. Sé que puede resultar difícil si no estáis familiarizados con la interpretación, pero según lo intentéis podréis notar la diferencia de un texto que tiene «verdad» y otro que no. Con algunas obras no muy bien valoradas percibiréis que los diálogos son planos, aburridos, faltos de sentido o que no aportan nada esclarecedor al libro. Os fijaréis también en las lagunas argumentales o en los personajes vacíos. Realidades contradictorias en un mundo ficticio que debería ser «natural» para el lector. No se puede dar verdad a eso porque no está bien construido.

Es por esta razón que os aconsejo narrar en voz alta y con grabadora en mano todo lo que escribáis. Modulad de distinta forma cada frase buscando la mejor vía para darle veracidad. No hay que tener miedo en ser intensos, en el fondo todos los escritores lo somos. Incluso podéis imaginar cómo quedaría en boca de un actor ¿creéis que le quedaría bien? Soy consciente de que guion y novela son dos códigos distintos, pero ambas pueden ser narrados a la perfección. Escuchad audiolibros y entenderéis lo que digo. Audiolibros narrados por actores de voz y no por máquinas por favor, eso nunca.

Estoy segura que a base de práctica se puede «acostumbrar al oído» a escuchar buenos textos. No siempre se usan los ojos para entender la literatura. No hay que leer a gran velocidad o consumir libros como si no hubiese un mañana para considerarse un experto. Hay que leer disfrutando y buscando nuevos canales. Cada método enseña, nos forma como lectores, escritores y personas. Aprended a base de escucharos, notaréis un antes y un después en vuestros escritos. Porque si nuestros ojos nos engañan en el juicio de nuestro arte, siempre nos quedarán los oídos.

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Charles Dickens amaba el ruido

 «Yo no recibía ningún consejo, ningún apoyo, ningún estímulo, ningún consuelo, ninguna asistencia de ningún tipo, de nadie que me pudiera recordar. ¡Cuánto deseaba ir al cielo!»

Quizás no reconozcáis esas palabras a simple vista. Pertenecen a una de las obras más aclamadas de Charles Dickens, concretamente a David Copperfield, considerada la más autobiográfica del autor.

El título del post despista, lo sé, pero me parece interesante abrir de este modo una de las anécdotas más curiosas de este genio literario. Y es que Charles Dickens necesitaba ruido para concentrarse. Puede que podamos hilarlo a una parte de su infancia muy conocida por todos, pero antes os dejare las palabras textuales que su cuñado usó para describir este curioso dato sobre la concentración en el «caos».

“Una tarde en Doughty Street, la señora Dickens, mi esposa y yo estábamos charlando de lo divino y lo humano al amor de la lumbre, cuando de repente apareció Dickens. “¿Cómo, vosotros aquí?”, exclamó. “Estupendo, ahora mismo me traigo el trabajo”. Poco después reapareció con el manuscrito de Oliver Twist; luego sin dejar de hablar se sentó a una mesita, nos rogó que siguiéramos con nuestra charla y reanudó la escritura, muy deprisa. De vez en cuando intervenía él también en nuestras bromas, pero sin dejar de mover la pluma. Luego volvía a sus papeles, con la lengua apretada entre los labios y las cejas trepidantes, atrapado en medio de los personajes que estaba describiendo…”

Es extraño porque muchas personas asocian el silencio a la tranquilidad. Una calma necesaria para los autores…..¿Cuántas veces habéis oído hablar de los retiros de escritura? Yo muchas, incluso son mencionadas en las series de ficción. Lugares donde estás solo con tu obra inacabada. Nada de distracciones. Pero está claro que para ser un buen escritor no tienes que seguir lo establecido. Cada uno encuentra su fuente de motivación en lugares y momentos diferentes. Yo tengo la teoría de que Dickens odiaba la soledad. El sacaba lo mejor de su arte en el reflejo que le llegaba de las personas que le rodeaban. Por algo sus obras destacaron por la critica social que había en ellas.

Charles Dickens trabajó en una fábrica de betún para calzado a los 12 años. Allí permaneció una larga temporada ganando 6 chelines semanales. Diez horas de trabajo para ayudar a su familia, la cual vivía en la celda de su padre, encarcelado por no pagar deudas. Su madre le obligó a permanecer trabajando incluso cuando ya no les hacía falta. De ahí el fragmento con el que inicié el post. El maltrato que sufrió en aquella fábrica le marcó para siempre, y a pesar de ser escritor autodidacta (hecho que criticaron varios de sus contemporáneos) supo exprimir ese lado nauseabundo y cómico de la gente, plasmándolo en sus obras.

Por mucho que Virginia Woolf u Oscar Wilde tacharan sus obras de «infantiles» y «poco psicológicas», consiguió crear un adjetivo con su apellido para describir algo único, crítico e incluso divertido. El término dickensiano se usa para hacer referencias a esas críticas sociales que tanto preocupaban al autor. Oliver Twist, David Copperfield, Historia de dos ciudades, Grandes Esperanzas.…todas grandes obras que fueron concebidas en el caos de una buena conversación.

Quizás me he ido por las ramas. En resumen, buscad la inspiración en todas partes.

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Tips para escritores: El arte de inspirarse.

Este no es un post común. Si has entrado buscando fuentes de inspiración para tu bloqueo de escritor, quizás mi opinión no te sirva de mucho, o tal vez sí, todo depende de una cosa. ¿Eres de los que piensan que copiar a otros autores está mal? Si tu respuesta es sí, este consejo no es para ti.

Antes de que pongas el grito en el cielo, tienes que tener en cuenta algo, el concepto de «COPIAR» puede tener muchas variantes. Para mí, copiar es sinónimo de inspiración. Y no soy la única que piensa así.

Si buscas artículos sobre métodos de inspiración para iniciar tu carrera como escritor, literalmente te saldrán páginas y páginas de gente aconsejando NO COPIAR a tus autores o artistas favoritos, pero si no copias….¿cómo aprendes? Hoy en día hay una creencia arraigada sobre la importancia de ser creativos y únicos. Las nuevas generaciones de autores creen que para triunfar en el sector tienen que aportar al mercado algo que no se haya visto nunca, esa idea es la que acabará por frustrar sus intentos, porque no hay nada nuevo. Todos los autores de éxito se inspiran en otros autores anteriores. ¿Crees que Stephen King no consumía obras de terror antes de empezar su propia carrera?

Entramos aquí en la parte controversial… ¿Tengo que copiar a los autores que me gustan? Mi consejo es que si quieres aprender, estudia a tus ídolos, documéntate, no te obsesiones con publicar, ponte delante un cuaderno y un bolígrafo y anota todo lo que te inspire de tus libros favoritos.

  • ¿Qué estilos gramaticales usan?
  • ¿Cuántos personajes tienen?
  • ¿Cuáles son sus estructuras narrativas?
  • ¿Qué tienen de especial?
  • ¿Cambiarías algo?
  • ¿Cómo son los diálogos?
  • Analízalo TODO.

Cuantas más preguntas te hagas, mejor. Incluso te aconsejaría que copies algún párrafo del libro. No te estoy incitando a que saques tu primera novela recreando palabra por palabra la de otro autor. Inspírate, compara distintas obras y cuando te sientas preparado para escribir tu propia historia no tengas miedo en replantearte cómo lo haría tu autor favorito. Vas a cometer muchos errores, pero si no tropiezas mil veces jamás encontrarás tu propio estilo. Mezcla, juega, consume otros formatos, el arte inspira y se aprende mucho del trabajo de otros. Descubrirás lo que se te da mejor y lo que no va contigo.

El mundo es muy amplio para querer ser únicos.

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Ser escritor de brújula o de mapa

Hoy os compartiré dos términos que me han ayudado mucho en estos años para mejorar como escritora. En mi opinión, enfrentarse a un papel en blanco cuando tu sueño es ser escritor es uno de los mayores dilemas que se te presentan. Puedes estar muy convencido de tu idea, de la historia que quieres plasmar, pero cuando llegas a determinado punto «puf», todo empieza a derrumbarse, no encuentras la lógica de tu mundo literario, hay lagunas argumentales, no sabes qué escena viene a continuación y al final, optas por abandonar la misión.

Porque realmente es eso, una misión. Como escritor tienes un objetivo a cumplir, pero muchas veces tendemos a subestimar la complejidad de la creación literaria, y no solo hablo de escribir novelas, también se puede aplicar a la elaboración de un guión o un «simple» post. Si fuera fácil todo el mundo se pondría manos a la obra en este campo, pero no es el caso.

A mi modo de ver, para afrontar este reto primero tienes que definirte a ti mismo y establecer un método de trabajo que te beneficie como escritor. No puedes saltar al campo de batalla sin un plan previo. Es aquí donde viene el primer concepto que más me ha ayudado a mí como creadora de contenido. ¿Eres escritor de brújula o de mapa?

¿Qué te resultaría más útil?

Imaginemos que quieres escribir una novela de fantasía, lo recomendado es crear el mundo desde cero a través de un «mapa» por donde irás paso a paso creando tu mundo literario. Este mapa no es siempre el mismo para cada autor, hay quienes simplemente requieren un esquema con premisas básicas (argumento, personajes, división por capítulos, etc…) mientras que otros requieren una organización minuciosa de cada escena, cada personaje e incluso la previsión de varios finales. Todo depende de las necesidades de cada uno y del tiempo que quiera emplear en dicha fase de planificación.

Por contraposición tenemos a los autores que no necesitan mapa y se adentran de lleno guiándose con solo una brújula. Poseen la seguridad suficiente como para ir creando sobre la marcha. Normalmente esta clase de escritor suele ser el que se impulsa cuando «la inspiración le llega» al sentarse frente al ordenador. Los hay a miles y personalmente creo que tiene mucho mérito. ¿Cuál es el problema que se les suele atribuir? Que este método es más útil para escritores experimentados. A pesar de eso muchos autores noveles se definen como escritores de brújula, en primer lugar porque se sienten motivados por la idea argumental que tienen en mente y no quieren pararse a organizar un mapa, y en segundo porque creen que si lo planean demasiado la idea perderá fuerza.

Aun así, en cierto modo todos somos escritores de mapa, pues lo plasmes o no a la hora de escribir ya has planeado una historia en tu mente con su «inicio, nudo y desenlace». Pero no quiero que penséis que un método es mejor que otro. Hay que probar, solo a base de prueba y error se conseguirá saber qué tipo de escritor eres.

¿Y ustedes? ¿Con cuál os definís?

Espero que os haya servido. ¡Nos vemos en la próxima!