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El «West Side Story» de Spielberg es una obra de arte mal enfocada.

Me he encontrado ante muchas opiniones sobre este remake de West Side Story, he visto la película del 1961 y es cierto que no hay grandes diferencias, pero ¿Qué falla en esta versión de Spielberg?

Estrenada en cines hace escasos meses, la promoción de esta obra quizás ha sido un poco eclipsada por otros títulos, concretamente por la nueva del hombre-araña, cuya reseña queda pendiente en este blog. Pero Volviendo a West Side Story hay que decir que, si eres admirador de los musicales y te has visto en bucle la película original protagonizada por Natalie Wood y Richard Beymer, vale muchísimo la pena gastarse el dinero para ver el remake porque realmente es una renovación del clásico, pero nada más. Es Spielberg, por lo tanto, hay calidad en la cinta. Los planos generales son tan sublimes que hacen al público revivir la historia como si estuviese en el teatro. No hay movimiento de cámara que no enfatice la esencia artística del audiovisual, es como pararse delante de un cuadro que no para de actualizarse a mejor, en resumidas cuentas, hay que alabar también el trabajo que ha hecho Janusz Kaminski como director de fotografía.

Lo mismo pasa con las coreografías y la integración de las secuencias musicales, es un trabajo muy orgánico que no choca al espectador. La música de Leonard Bernstein y las letras de Stephen Sondheim se han respetado en esta versión, siendo el toque del director la guinda final de una obra que es realmente magistral. Y aquí viene lo mejor y por lo que, en mi opinión, ha sido necesaria esta modernización de la película, y es el elenco. En la película original dirigida por Jerome Robbins y Robert Wise no había actores hispanos (o casi no los había). Recordemos que la trama gira entorno a un «Romeo y Julieta» de Nueva York en los años cincuenta, pero en vez de enfrentar a los Capuleto con los Montesco, el conflicto es entre la comunidad puertorriqueña y la anglosajona. Por mucho que me gustase Natalie Wood haciendo de María, de puertorriqueña no tenía ni el blanco de los ojos, lo mismo con los otros actores. Spielberg ha dado auténtica representación en su West Side Story y eso siempre será algo merecedor de elogios.

Sin embargo, no salí del cine con el corazón en un puño. Y es que creo que, aparte de lo ya mencionado, la cinta no aporta nada nuevo. Sinceramente es como una recreación literal del musical y la película del 1961, si te gustan mucho puedes disfrutar del remake, pero incluso así es demasiado densa. Las actuaciones son muy teatrales, hay poco lenguaje fílmico, por lo que el público no familiarizado con la historia acaba distrayéndose. Por eso creo que no está enfocado al público actual, sino a los espectadores que hace años amaron West Side Story, obviando que ese target ha menguado o simplemente ha podido cambiar de gustos con el tiempo. La prueba la obtuve en la sala de cine. Fui hace dos semanas a ver la obra y yo era la más joven, la media de edad de la sala rondaba los cincuenta años y fueron ellos los que salieron corriendo en cuanto salieron los créditos finales, cansados de estar sentados dos horas y media escuchando canciones y viendo a jovencitos dar piruetas. Alguna que otra señora aprovechó para echarse una siesta. El público de antes no es el de ahora, ya no aguanta tanto. Por eso creo que a la obra le faltaba realmente el factor «joven», algo que hiciera a las nuevas generaciones interesarse por ella.

Dicho esto, yo siendo parte del consumidor veinteañero, la disfruté y la recomendaría a los amantes del cine y la música, aunque no sea la típica película para pasar una tarde amena en el sofá de casa.

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El arte que me motivó en 2021

Quería terminar el año escribiendo algo especial, algo que significara un adiós a una etapa. Sin embargo, tras ver innumerables videos de «mejores momentos del año» en Instagram, pensé que todo resultaba (de alguna forma) demasiado triste. No quiero despedir una etapa de mi vida sino continuarla, ir mejorando poco a poco, añadir a mi vida los beneficios que el tiempo otorga.

Así que me voy a iniciar una especie de ejercicio anual consistente en hacer un balance del arte que más me ha motivado a lo largo de estos últimos meses, porque si algo nos da un respiro en la vida es la posibilidad de evasión. Aviso de que pueden ser obras de años posteriores.

No invento nada nuevo, pero creo que puede ser interesante nutrirse de lo que otro ha considerado gratificante. Así que lo comparto con vosotros.

Literatura

Como es natural, empezaré con los libros que más me han marcado este año (y cuyas reseñas hice en su día). Aunque no he leído tanto como en otras ocasiones, debo reconocer que ha sido una época de autodescubrimiento. Me he atrevido a explorar otros géneros a los que consideraba lejanos a mí y resultaron ser el motor de cambio que necesitaba.

  1. Teoría King Kong de Virgine Despentes.
  2. No vine a ser carne de Gata Cattana.
  3. El sol y sus flores de Rupi Kaur.
  4. Under the oak tree de Sooji Kim.

Desde el manifiesto feminista de una mujer que ha sufrido en su piel las injusticias de un mundo hecho para gente canónica, hasta la poesía de dos autoras separadas por un océano. Sin duda alguna, estas han sido las lecturas que más me han invitado a la reflexión. Under the oak tree es una novela de fantasía romántica de una autora coreana que merece mucho la pena.

Cine

Siendo comunicadora audiovisual, ver películas es una parte esencial de mi existencia. He ido mucho al cine, pero reconozco que, quitando alguna excepción, las películas que más me han llegado no son las más comerciales.

  1. Tick, Tick…Boom.
  2. Kimetsu no yaiba: El tren Infinito.
  3. Josee, el tigre y los peces.
  4. Spider-Man: No Way Home.

Que dos de ellas sean de anime y que en las otras dos aparezca el mismo actor no debería ser significativo, pero sinceramente creo que algo influye. Tick, Tick…Boom ha pasado a ser una de las películas favoritas y si no la habéis visto, os la recomiendo.

Series/ animes

Normalmente no suelo consumir muchas series ya que requieren un tiempo que no suelo tener, pero sorprendentemente en este 2021 he visualizado mucho este formato. Os lo ordeno por orden de preferencia.

  1. Dietland.
  2. Haykyu!!
  3. Horimiya.
  4. Jujutsu Kaisen.
  5. You.
  6. The Witcher.
  7. American Horror Story.

Videojuegos

Aquí podría llevarme horas, pero voy a limitarme a los juegos que más he disfrutado (no tienen que haber salido este año) y que volvería a jugar mil veces.

  1. The Legend of Zelda: Breath of the Wild.
  2. Animal Crossing: New Horizons
  3. Hollow Knight.
  4. The Dark Pictures: Little Hope.

Teatro

Entre mis objetivos del año que viene se encuentra ir más al teatro, actividad que solía hacer a menudo antes de que reinará el caos en el mundo y tuviésemos que vivir ahogados en mascarillas y gel hidroalcohólico.

  1. Estirando el chicle (función en vivo)
  2. Sangre gorda de los hermanos Álvarez Quintero.

Podcast

Voy a meter esta sección porque si algo ha definido este año ha sido la proliferación de los podcast. Soy locutora y actriz de voz por lo que el simple hecho de saber que a la gente le gusta tanto «escuchar» lo que otros tienen que ofrecer, me parece una maravilla.

  1. Estirando el chicle.
  2. Misterios cotidianos.
  3. Reyes del palique.
  4. No te lo habías preguntado.

Música

Adoro la música, aunque mis gustos tampoco son del todo comerciales a día de hoy. Si tengo que elegir algún género musical que me haya hecho olvidar mis problemas mientras viajo en el tren, solo se me viene a la mente Rap y derivados del mismo.

  1. Gata Cattana.
  2. Hijos de la ruina.
  3. Recycled. J.

Y aquí me despido. Muchas gracias por permanecer fieles a este pequeño blog. Os deseo un magnífico 2022.

Nos leemos pronto.

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«Tick , Tick… BOOM!»: La gran película perdida entre el caos de Netflix.

Puede que el término «musical» espante a mucha gente, incluso hay quienes consideran este nicho como desfasado y aburrido, es por eso que quizás el algoritmo de Netflix no te recomiende esta película. Pero «Tick, Tick… BOOM!» es mucho más que una cinta musical, es la vida de un treintañero que sueña con llevar su obra a Broadway a pesar de que el tiempo se le acaba.

Esta obra es un biopic dirigido por el ilustre Lin-Manuel Miranda, eminencia en el mundo musical de Nueva York y que se estrena por todo lo alto como director. Para dar este salto se ha basado en la vida de Jonathan Larson, creador del musical RENT que fue representado durante doce años consecutivos en Broadway. Su segundo musical que lleva el mismo nombre que esta película protagonizada por Andrew Garfield es en realidad un monólogo del propio Larson, donde habla del amor, de la frustración, del VIH tan presente para él, ya que era un gran defensor del colectivo LGTBI y tuvo que sufrir la pérdida de varios de sus amigos por dicha enfermedad, y sobre todo de lo duro que es llegar a los treinta sin haber conseguido nada. Todo esto con una escenografía simplísima donde solo lo acompaña su piano y sus músicos de confianza. La película va intercalando partes del monólogo, perfectamente recreados por Garfield, y la propia obra en sí, cuyos escenarios y composición visual tienen el sello teatral de Miranda.

No me arriesgaría a decir que es una de las mejores películas que he visto en los últimos años, es distinta a lo que solemos consumir sin miramientos en Netflix, y sobre todo es un canto al abismo en el que nos encontramos los jóvenes. Es imposible no sentirme identificado con Larson, no sentir la frustración de tener un sueño que parece no llegar nunca a cumplirse y mientras tanto el reloj continúa su curso. Una vida que merecía ser contada con la misma calidad artística que definía la esencia de Jonathan. Simplemente por eso debería ser la película más vista de la plataforma.

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Vórtice de los Beatles

Los domingos me afectan mucho, sobre todo al atardecer, cuando el día acaba y el ocaso asoma. Siento una preocupación familiar, amiga de viejas batallas, Los domingos son el único día que no ha cambiado en veinticinco años. Seguimos haciendo barbacoas con la familia, las mismas comidas, la misma gente que viene y aparca los coches de siempre en las zonas de siempre. Los gritos de siempre. Los vecinos que nos hacen competencia con el ruido. El aburrimiento. Mañana tengo reunión, trabajo, gimnasio, más trabajo y varias lecciones que memorizar, aunque sé que no podré hacer hueco en mi cabeza para más, y aun así no soy capaz de descansar los domingos. Me siento inquieta y agotada a partes iguales, pero no le pongo solución ni a uno ni a lo otro.

Mi cabeza ha entrado en una espiral conocida por muchos y que yo llamo «Vórtice de los Beatles», porque me lo imagino así, como un videoclip conceptual de los años 70 donde la música no tiene comienzo ni fin, pero todos conocemos la letra y la cantamos, mareados por los colores estridentes, sedientos de tanto cantar la misma canción. A pesar de todo cada domingo repetimos. Es como esa reunión de viejos alumnos a la que asistes por alguna extraña y estúpida razón, creyendo que vas a rememorar bonitos recuerdos de infancia que nunca existieron. No vas a disfrutar ese momento, y lo sabes, sin embargo acudes sonriente a un lugar horrible para que la gente que ya habías desterrado de tu vida vuelva a recordarte tus heridas y así, tú sola, puedas arrancarte la costra. Por qué no gritamos al viento cuando el cuerpo nos impulsa a cometer estupideces. Todo sería muy fácil si callásemos la mente y cantáramos con el corazón, pero esta vez que sea una canción de los Rolling.

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«El dilema del sótano»: Pautas para escritores.

Quizás lo que voy a plantearos hoy, ya lo ha expuesto otro autor con mejores palabras que las mías, pero no pierdo nada por compartir mis pensamientos con vosotros, y más si pueden ayudaros como escritores.

Bien, el otro día mientras pasaba a limpio unos artículos para mi trabajo encendí la televisión, estaban retrasmitiendo una película llamada «El sótano de Ma». Yo no la había visto nunca y a simple vista me pareció demasiado simple, pero pasaron los minutos y, cuando me di cuenta, empezaron los créditos finales. ¿Qué tienen los sótanos? ¿Por qué fascinan tanto? ¿Por qué en las películas de miedo siempre bajan a ellos aun sabiendo que allí se esconde el villano? ¿Somos tan tontos que siempre caemos en ese error? ¿Por qué recurrimos a ellos en la creación de historias de miedo? Yo no creo que los sótanos hayan sido siempre fuente de terror. De hecho, vayamos al pasado y planteémonos lo que Platón exponía en su Caverna, lo que daba pavor era el desconocimiento del exterior (por simplificarlo un poco). La ruptura de la vida dentro de la caverna con la realidad de fuera. Los sótanos a lo largo de la historia han ido girando las tornas literarias para convertirse en guaridas de monstruos, representaciones de la claustrofobia o la nictofobia o lugares donde esconder los más oscuros secretos del criminal que habitaba la casa. Simples clichés. Aunque ahora sea fuente de bromas, siempre funciona.

Es aquí que me replanteo, qué pasaría si, como escritores, planteáramos una historia donde el miedo al sótano no existiera. ¿Seríamos capaces de crear una trama lógica o estamos demasiado condicionados por ese recurso «terrorífico? No sé si me estoy explicando debidamente. Me cuestiono el punto de condicionalidad al que estamos expuestos por dichos clichés, cuántas historias no estamos creando por no ser capaces de romper esa imagen del sótano terrorífico. Con esto no quiero decir que no haya libros cuya acción trascurra en un sótano o búnker y que se alejen del típico asesino en serie oculto, me viene a la mente «La historia interminable» por ejemplo. Yo quiero ir más allá de eso. A veces creo que nos atiborramos de los mismos argumentos disfrazados de distinta forma y lo que realmente nos atrae son los adornos que cambian la imagen de algo que consumimos una y otra vez sin quejarnos.

Puede que no tenga sentido lo que digo, pero este «dilema» me hacer imaginar nuevas formas de creación. Un nuevo páramo donde inspirarnos como artistas.

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Consejos para escribir una novela: Elimina escenas sobrantes.

Voy a remontarme a mi época universitaria, cuando estudiaba la asignatura de Guion Audiovisual, para explicaros uno de los recursos más útiles para saber si nuestra novela (u otro tipo de texto) va por el buen camino. Seré concisa y no usaré términos redundantes que confundan.

Supongo que al igual que yo muchos de vosotros habéis iniciado obras que no han llegado a ver la luz del sol. Es lo normal. Hay un momento de adrenalina que nos hace avanzar en nuestro trabajo y escribir varias páginas de las que nos sentiremos sumamente orgullosos durante un leve periodo de tiempo. Luego la motivación se nos va. Echamos un vistazo a lo que hemos escrito y tiramos la toalla al sentir que no nos convence para nada. Repito, es normal.

¿Qué es lo que hago yo en esta situación? Pues me hago una sola pregunta: ¿Qué escenas sobran?

Pongámonos en un contexto determinado, la elaboración de un guion cinematográfico. Hemos creado una historia de principio a fin, pero hay algo que no encaja, el guion es demasiado largo. No queremos crear la segunda parte de «Lo que el viento se llevó», nuestra historia es mucho más simple, por consiguiente, no necesita tantos minutos de metraje. Hay que recortar alguna escena. Para eso hay que tener clara cuál es la trama principal: su principio, nudo y desenlace. Las escenas que elimines no deben alterar estos puntos. Más sencillo aun, elimina esa parte: ¿La trama se ve afectada de algún modo? Si la respuesta es no, y la historia se desarrolla con normalidad hasta el final, es porque esa escena no aportaba absolutamente nada.

Esto se puede aplicar a cualquier género literario, a cualquier texto, trabajo o situación en general. Tomarnos unos segundos para ver qué sobra en nuestra vida es algo esencial para avanzar.

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Josee, el Tigre y los Peces: Reseña

Cartel original de la película

Título: Josee to Tora to Sakana-tachi aka/ Duración: 98 min.

Dirección: Kotaro Tamura / Guión: Sayaja Kuwamura.

Sinopsis

Tsuneo es estudiante de veintidós años que acepta un trabajo de medio tiempo en el que debe supervisar a Josee, una chica en silla de ruedas que sueña con ver mundo.

Crítica

Llevaba esperando meses para ver esta película y realmente hay cosas que me han sorprendido. Seamos realistas Josee, el Tigre y los Peces es una película de amor y vamos a encontrar durante toda la cinta los recurrentes clichés argumentales entorno al romance. En ese sentido no hay nada que no haya visto antes. Visualmente es preciosa, la animación y el uso del color hace que merezca la pena ir a verla en el cine. La banda sonora está muy bien pensada ya que han contratado a un grupo en auge, EVE, para crear la canción original de la película. Pero vayamos a lo que realmente me ha parecido destacable.

En primer lugar, hay que hablar de la edad de los protagonistas, son adultos. Nada de amor adolescente y su consecuente censura en torno al amor. Tsuneo tiene veintidós años y está a punto de graduarse y Josee tiene veinticuatro, otro punto a su favor, ya que normalmente la mujer es la más joven. Sinceramente, estoy tan acostumbrada a consumir historias de amor de instituto que por una vez se agradece una trama más madura, con problemas más adultos y sin tanto «recato» entre los protagonistas. Por otro lugar, no se estigmatiza la incapacidad de Josee y tampoco enfocan el drama hacia la tristeza de no poder caminar. Me esperaba hora y media de llanto y justificación de su estado de salud, un argumento centrado en el deseo de «curarse»; sin embargo, no es para nada así. Ella solo quiere salir, vivir su vida adulta y perseguir un sueño, igual que todo el mundo.

Por lo demás es una historia bastante simple. Bonita pero no impactante. Tiene sus puntos de giro, alguno bastante brusco (todo hay que decirlo), pero fuera de la exaltación del amor y la tragedia, no tiene nada de especial. El corazón no se encoge ni te quedas horas en las nubes pensando en ella. Una película que ves de vez en cuando para echar el rato.

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El hombre del traje marrón

¿Qué nos hace ser tan aficionados al misterio? ¿El morbo de querer saberlo todo? ¿Y si unimos crimen y romance? Supongo que las respuestas a estas preguntas son la clave para mantenernos pegados a las páginas de un libro. Agatha Christie era y será siempre la maestra en este ámbito.

La sinopsis de esta obra titulada «El hombre del traje marrón» no es nada del otro mundo.

Una joven llamada Ana presencia la extraña muerte de un hombre en el metro, a su lado un caballero con un traje color marrón parece ocultar algo. A partir de ahí se da comienzo a una persecución por África del sur para descubrir la verdad oculta en esta muerte y en el robo de unos diamantes años atrás.

Reconozco que tenía las expectativas bajas en esta obra; esperaba a un criminal predecible y un caso de robo simplón. No podría estar más lejos de la realidad. La estructura de esta obra en forma de diario y narrada desde el punto de vista de dos personajes distintos es la combinación idónea para lo inesperado. Te haces mil hipótesis distintas con cada capítulo. La autora te deja en vilo para saltar al segundo narrador que a su vez dará otro ángulo de visión del crimen. Al final te enamoras de todos los personajes y no quieres que ninguno sea el culpable. No sobra ningún dato, todo está perfectamente ideado para que no dejar cabos sueltos en el caso. Tampoco existen lagunas argumentales y el final te deja con la boca abierta. Para ser uno de sus libros menos conocidos me ha gustado mucho más que grandes obras como «El misterioso señor Brown», por poner un ejemplo.

Siempre me gusta dar puntos positivos y negativos. No hay obra literaria perfecta, eso va en contra del arte, a mi modo de ver no puede haber perfección en la subjetividad de una novela. Sin embargo, en este caso, tendré que ser quisquillosa para sacar alguna tara a la obra. Supongo que hay mucho de la autora en el personaje principal, demasiado resentimiento hacia los hombres y sobre todo hacia el comportamiento femenino de la alta sociedad de su época. No está mal esto, de hecho, creo que da mucha personalidad a las protagonistas, pero conociendo la historia de Agatha y su desengaño amoroso con el primer marido que le fue infiel a veces creo que descargaba más su frustración hacia las mujeres que hacia los hombres. No sé, es algo personal que no paraba de visualizar con los diálogos de Ana y Susan.

También se nota mucho lo bien documentada que estaba Christie en lo que respecta a los escenarios de África del sur. Recordemos que la autora se volvió a casar con un arqueólogo que la llevó consigo a dicho continente. Todo lo que ella vivió allí y la embelesó por completo lo ha reflejado en las páginas de esta novela. Los paisajes, el surf, la gastronomía, todo…

Para ir acabando, deciros qué si no sois muy fanáticos de las lecturas pesadas, El hombre del traje marrón puede ser una buena opción para vosotros. Es la obra perfecta que aviva el ansia del lector por saber más y que cuando quieres darte cuenta, ya se ha acabado.

¡Nos leemos en la próxima!

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Novedades literarias del mes de Septiembre

Desde asesinatos sin resolver hasta la más profunda tragedia oculta tras el amor idílico, este mes viene cargado de infinidad de historias ansiosas por ser leídas. Si este verano os ha parecido vacío en cuanto a contenido literario, agarraos bien al asiento porque vuestras estanterías no van a dar abasto con tanto libro.

El ático

Mar Izkue

A la venta el 6 de septiembre. El inspector de policía recién separado y con casi cuarenta años, Mario Elizondo, investiga si la muerte de Martín en Sanabria fue suicidio o asesinato. La víctima se precipitó de la terraza de un ático del centro de Madrid. En torno a su fallecimiento giran cuatro mujeres, que son su mujer y sus amigas de la infancia. Hay algo que ellas ocultan, algo que el inspector está decidido a descubrir.

El vals de la bruja

Belén Martínez

A la venta el 7 de septiembre. Todo ocurre en Londres en el año 1895, cuando Eliza Kyteler y Kate Saint German, dos jóvenes Sangre Negra pertenecientes a la Academia Covenant, deciden despertar a todos los muertos del cementerio Little Hill. Algo normal ¿verdad?

Claramente la broma les cuesta la expulsión. Ahora Eliza debe ser presentada en sociedad y encontrar al marido perfecto, algo que ella detesta con toda su alma. Pero aquí no queda la cosa, ya que veintisiete años después del asesinato de sus padres, la muerte vuelve a azotar a los Sangre Negra. Cada víctima aparece en un estado más horripilante que la anterior. ¿Descubrirán al causante de estas tragedias?

Anatomía de la traición

Pedro G. Cuartango

A la venta el 8 de septiembre. ‘Un lluvioso día de octubre de 1979 en Berlín crucé el Checkpoint Charlie, la frontera que separaba dos mundos: el capitalista y el comunista. Fue en aquel momento cuando descubrí la existencia del universo de los espías, unos seres que se jugaban la vida por razones misteriosas, rodeados de un aura de romanticismo y riesgo’. Los servicios secretos alemanes del Tercer Reight, los soviéticos de la KGB, los norteamericanos de la CIA o los británicos del MI5, se nutrieron de hombres y mujeres cuya psicología -en muchos casos, patológica-es desvelada por la fina pluma de Pedro Cuartango.

La llave misteriosa y lo que abrió

Louisa May Alcott

El amor parece reinar en la mansión de los nobles Richard y Alice Trevlyn, situada en la bucólica campiña inglesa; sin embargo, la visita intempestiva de un extraño y unas palabras intercambiadas entre este y su esposo, que Alice escucha a escondidas, son el principio de una inexplicable tragedia que alterará para siempre la tranquilidad de la familia Trevlyn. ¿Qué nefastas noticias habrá traído consigo el visitante? ¿Por qué cae Alice en un estado de debilidad física y mental que ni siquiera consigue aliviar la presencia de su bebé Lillian? ¿Qué relación tendrá en todo esto la aparición, unos años después, de Paul, un joven que entra al servicio de lady Trevlyn y de su hija adolescente? ¿Y qué abrirá la misteriosa llave que da el título a esta deliciosa novela breve?

Llena de suspense hasta la última página, La llave misteriosa y lo que abrió es, como afirma en la introducción Micaela Vázquez Lachaga, traductora de la obra, una «combinación de ingredientes que sin duda atraerá a cualquier lector que disfrute con las historias de misterio y romance decimonónicas, así como a todo aquel que aprecie la obra literaria de Louisa May Alcott.

No entres en el bosque

Stephanie Perkins

A la venta el 23 de septiembre. Un libro con una sinopsis simple. Dos chicas deciden ir de acampada al bosque, pero todo les sale mal. Y, entonces, su camino se cruza con el de un asesino en serie…

Pero no os dejéis engañar, Stephanie Perkins es una de las autoras más vendidas de la literatura juvenil…Por algo será.

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El sol y sus flores

Tras semanas sin hacer reseñas hoy retomo mi función para hablaros de este poemario de la autora, actriz e ilustradora canadiense Rupi Kaur.

Cada vez que pasaba por mi librería preferida me quedaba mirando la sección de poesía, siempre hay poca gente en esta parte, todos los que somos amantes de la poesía lo sabemos. Me gusta rebuscar y mirar obras que no tienen mucha publicidad, esos libritos que se quedan escondidos tras los grandes volúmenes de autores muy conocidos, pero en esta ocasión no voy a hablaros de una autora novel. Rupi Kaur está considerada una de las escritoras más influyentes del mundo menores de treinta años.

El sol y sus flores es su segundo poemario. Periódicos como el New York Times afirmaron que Kaur estaba derrumbando los muros del sector editorial tras la publicación de este libro. Sinceramente no me extraña, es la voz de una generación. Tiene la facilidad de expresar distintos discursos de manera directa y arrolladora. Dividiendo los poemas en cinco secciones (marchitarse; caer; enraizar; crecer; florecer), vamos reviviendo sus recuerdos y enseñanzas. Como lector te sientes representado, y como persona empatizas, porque es duro leer las experiencias traumáticas de una persona; los momentos más horribles de su vida como si estuvieses fisgoneando en su diario. Pero eso es lo más atrayente sin duda.

No todo es bueno desde mi humilde punto de vista. Me encantan sus ilustraciones, finas y simples, aunque con cierta complejidad cuando las miras detenidamente, sin es uno de sus toques personales. Lo que no me gusta es el hecho de no utilizar signos ortográficos; no usa mayúsculas, puntos o comas. Entiendo que se considere esta costumbre un acto valiente para caracterizarse como autora, pero yo creo que afecta a la calidad literaria ya que provoca una pérdida de ritmo, no hay musicalidad en los versos y a veces tienes que leer dos veces el poema para pillarle el sentido.

Para finalizar este análisis voy a daros un pequeño fragmento del libro.

«una no se despierta convertida ya en mariposa»